Las sopas responden a la necesidad de ablandar los alimentos duros, en agua hirviendo. Al adquirir el agua de la cocción el sabor de lo hervido, nuestros antepasados pensaron que se podía consumir como caldo.

Las leyendas, son narraciones que se transmiten de generación en generación, historias imprecisas entre el mito y un suceso real, que comúnmente reafirman las creencias y los valores de la cultura en la que se preserva.

Leyenda de la sopa de piedra

Dicho esto, hoy quiero contarles la “Leyenda de la Sopa de Piedra“, quizá más que una leyenda sea una fábula, ya que nos deja como enseñanza el valor de compartir, y de que, formando un equipo colaborativo con un objetivo común (en este caso, mejorar la sopa) se puede alcanzar la meta. Y para quienes cocinamos en casa, una enseñanza más: por poco que tengas en tu despensa, atrévete a unir sus sabores y deleitarás a tu familia con un nuevo y sabroso platillo.

Pues bien, cuenta la leyenda que en el este de Europa, existió una gran hambruna. La gente se amontonaba allí donde había comida.

Un día un vendedor se dirigió hasta ese pueblo para vender cazuelas de hierro. Un lugareño, le aconsejó que no se quedara allí, pues en ese lugar no había nada para comer. Rápidamente el vendedor dijo que él tenía lo que necesitaban para comer y que haría una deliciosa sopa de piedra para compartirla con todos.

Trajo de su vehículo un gran caldero de hierro y lo llenó con agua, prendiendo fuego bajo el recipiente.  Con gran ceremonia sacó de su bolso una piedra y la arrojó al agua, dentro del caldero.

Para ese momento, el rumor de que el vendedor estaba cocinando una rica sopa había corrido por todo el pueblo. Muchos habitantes se acercaron al lugar donde se encontraba el vendedor preparando su sopa.

Todos los presentes comenzaron a olfatear el aroma que surgía del hervor del caldo. Entonces, el vendedor comenzó a lamerse los labios y a hablar sobre el sabor de esa sopa diciendo: “Esto luce y huele delicioso, aunque claro que sabría mejor con una col”, expresó exaltado.

Uno de los presentes se acercó sigilosamente y sacó una col. A continuación el vendedor dijo que con un poco de manteca sería realmente un platillo de rey, logrando que otro aldeano le entregara manteca. Siguiendo la misma línea, logro que otros aldeanos le entregaran papas, cebollas, champiñones y otras cosas. Tras estos ingredientes surgió una sabrosa sopa.

Después de probar la sopa, los aldeanos le ofrecieron al vendedor dinero por su mágica piedra, oferta que rechazó marchándose al día siguiente. Con el paso del tiempo, la hambruna terminó, pero los aldeanos siempre recordarían aquél hecho como la mejor sopa que comieron.

Ahora, haz lo tuyo, y transmite la leyenda de la sopa de piedra, y después cuéntanos, ¿qué tan frecuentemente preparas en casa una sopa de piedra?